
Diferentes locatarios de panaderías tradicionales y otras más modernas, nos cuentan sobre las costumbres de consumo de vecinos y vecinas, del alimento más requerido y saboreado de cada día, que ya es parte de nuestra identidad y cómo luchan por mantener sus locales, pese a los problemas de seguridad y la invasión de los supermercados.
Somos uno de los países que más consume pan en el mundo. Tal cual. Es que todo mejora con pan: en el desayuno cuando la vida diaria comienza; durante el almuerzo con pan para complementar la comida; la hora de once…., ¿quién no se transporta a otro lugar y tiempo con el olor a las tostadas de la tarde?.
El pan no solo alimenta, también convoca, inspira, evoca. El pan incluso cohesiona y genera identidad, ¿quién no ha sostenido una bizantina discusión sobre la pertinencia del nombre pan batido, pan francés o la popular marraqueta? o los amantes de las dobladitas, o las colisas…..?
Los panaderos locales saben de qué hablamos, porque viven a diario con esa ansiedad de esperar el pan calientito, los horarios son exigentes para poder abastecer a los chilenos de sol a sol.
Pese a los problemas de seguridad en los barrios, y la irrupción del pan industrial en los supermercados, los panaderos artesanales y de barrio no se rinden, aunque los horarios y algunas costumbres de
consumo se modifican.
Crocante, aromático, artesanal
Lorena Moraga, pertenece a la popular Maitena de Viña del Mar, con cerca de 37 años en la que fuera la elegante calle Valparaíso, «Trabajamos en forma artesanal, por eso tenemos un sabor casero.
Trabajamos sin ocupar aditivos, nada. Todo es artesanal. La gente lo que más consume es el pan batido, porque es maravilloso, crocante. Es Lo que más vendemos; el batido y la hallula, siempre van a
estar, pero ahora están los panes de moda: el pita, los con sabores, los de masa madre, el ciabatta, el pan italiano, el rústico».
¿Son las panaderías un patrimonio local que hay que cuidar? «¡Totalmente!, el pan batido es fantástico, no lleva grasa, no lleva manteca, solo harina, agua, levadura. Por ejemplo, uno toma un once con la familia, con los amigos. También al desayuno, o tienes un asado, tienes el pan para el choripán. ¡Es una comida nacional!», concluye Lorena.
Comida real
María Paz López es de la panadería Panketo de Viña, explica: «Keto significa que es sin harinas refinadas, bajo en carbohidratos, nada de azúcar. Apto para celíacos, veganos, lo más importante, para
dietas anti inflamatorias y enfermedades autoinmunes y es comida real, tiene muy pocos ingredientes y no afectan la salud.»
Es importante cuidar la supervivencia de las panaderías de barrio, aseñala María Paz: «porque la gente toda es fanática del pan, todos tienen sus preferidos, por ejemplo, a mi mamá le gusta la Maitena, a
otros le gusta la de Villanelo, uno siente el olorcito cuando pasa por ahí, es como típico. O sea, toda la gente es fanática del pan en la mañana, en la tarde.»
Pero los temas de seguridad, la vida acelerada, la falta de luminarias, los cambios en los centros de consumo, han ido modificando las costumbres: «todo el mundo anda con miedo, antes andaba mucha gente los domingos, la gente se paseaba, se veía mucho turista, salían a recorrer los negocios , ahora todo ha cambiado». ¿El pan nos da identidad local? «Pero por supuesto!, en todo Chile, yo creo que lo que más consume la gente es pan, luego vienen los pasteles, la bollería, los pancitos, los alfajores, las sopaipillas, los berlines….»
Nostalgia de otros tiempos
Maximiliano Gamboa Villalobos, tiene a su cargo la moderna panadería Master Bro, en distintos puntos de Viña del Mar, están hace 5 años en la ciudad y han apostado por innovar «Ofrecemos productos de
recetas europeas, como los rollitos de canela, blondies, tenemos croissant, trencitas de canela y toda la variedad de pan de masa madre que es con nuez, sémola, semillas, panetones y moldes.»
Sabe bien que el consumo de pan es parte de nuestra identidad: «El tema del consumo, nos da identidad como ciudadanos, el pan en Chile se vende demasiado. Nosotros que estamos ubicados en la
plaza Vergara, abrimos a las siete y media y hay gente esperando el pan. O sea, el batido, la hallulla y este pan de variedad con sabores, se vende bastante. Y el chileno sin pan, no es chileno, nos encanta el pan».
«Por el tema de la delincuencia, nosotros estamos solicitando, más reguardos para que se mantenga el comercio. La Avenida Valparaíso era una avenida principal acá en Villa del Mar, tenía su prestigio. Hoy
día uno camina por la Avenida Valparaíso y es peligroso, no hay espacios públicos, porque se tomaron las calles y esperamos que se pueda solucionar luego para volver a hacer lo que era antiguamente la
avenida Valparaíso, caminar libremente, era muy bonita» señala Maximiliano con nostalgia.










