- Danilo Quezada ha revelado a más de 40 mil personas los secretos y memorias del Cementerio más grande de Valparaíso en lo que se llama Tour Nocturno Cultural. En ese camino, cada sepultura le cuenta su devenir, su razón de ser, donde personajes, ciudadanos de a pie y víctimas de distintas tragedias se reúnen de manera definitiva en un espacio que se inició como el primer cementerio laico de la ciudad.
Lo que comenzó siendo una locura, lleva 15 años. Y es que desde su casa en calle Galvarino, Danilo Quezada se reunió con unos amigos y solicitaron permiso para ingresar de noche al cementerio 3 de Playa Ancha. Esta aventura se inició el 24 de junio del 2010 y ya unas 40 mil personas han participado en alguno de los tours nocturnos organizados por él y su equipo.
En estos años, de caminar y transitar los caminos que facilitan el acceso a diferentes áreas, entre sepulturas, mausoleos y columbarios en cerca de 165 mil metros cuadrados de cementerio, el contador y radiocontrol, ha sacado varias lecciones sobre Valparaíso y cómo se refleja la idiosincrasia de la ciudad dentro de la necrópolis.

¿Cómo re-conocer un cementerio?
Danilo Quezada explica que para poder relatar un cementerio hay que ir a la fuente, a los archivos históricos, a las actas de defunción, pero, además, a la riqueza de las historias que conocen y saben los propios vecinos, las cuales constituyen parte de la memoria histórica oral: “Hay muchos mitos, leyendas, historias que contaban los abuelos, o los viejos, como se les llama con cariño, que se estaban perdiendo. Están quedando en el olvido. Y esto permite mantenerlos, traerlos a la memoria, contarles a las más jóvenes cosas que han pasado en Valparaíso de las cuales no tienen ni idea. Esa es mi motivación y es lo que me dice que tengo que seguir con esto. Hago tours a los colegios lo que para mí es un orgullo, especialmente cuando veo a los niños cuando te quedan mirando con carita de sorpresa. También cuando la gente se va, se retira y nos dan la gracias, porque hay muchas historias que no conocían de este cementerio ni de Valparaíso, y eso te llena”.
Danilo reflexiona “Hay un cruce importante entre lo que ha sido la historia de la ciudad y lo que pasa dentro del cementerio también. Hay una conexión completa. Hay un dicho que dice, muéstrame cómo es tu cementerio y te diré cómo es la ciudad. Si nosotros dibujamos el cementerio de Playa Ancha, hacia la parte alta, la zona de tierra, la zona más humilde, la zona más económica, son los cerros de Valparaíso. La parte baja del cementerio de Playa Ancha, donde están los mausoleos de familias, de instituciones, es lo que es el centro o el plan de esta ciudad. Eso refleja, ya la primera comparación. No hay que olvidar que aquí hay dos cementerios más, el uno y el dos, los cuales fueron creados para la clase social alta y personas que profesaban la religión católica. Pero este es laico. O sea, cualquier persona podía ser sepultado acá, no importaba la creencia religiosa, la condición social, aquí llegaba el pueblo.
No olvidemos que antiguamente los pobres no tenían derecho a una digna sepultura, eran tirados a cualquier parte. Y este cementerio vino un poco a solucionar eso”.
Memorias y datos
La creación del Cementerio 3 de Playa Ancha tiene dos fechas. Danilo Quezada explica que una se dio un poco de forma forzada “porque esto era un peladero. El cementerio de Playa Ancha, como se conocía estaba ubicado donde actualmente está la Universidad Playa Ancha. Ahí estaba el cementerio original y tenía una capacidad para 60.000 personas aproximadamente. En cambio, este espacio era un peladero de la familia Aguayo que fue adquirido por la Junta de Beneficencia de la época y producto de la crisis del cólera que atacó Valparaíso entre 1886 y 1888, las personas traían los cuerpos y los tiraban acá a una fosa común. Esa es la primera fundación, alrededor de 1887”.
Y agrega que “recién se reglamenta como tal, el año 1892 como Cementerio 3 de Playa Ancha y su primer director fue Carlos Lorca. Luego del terremoto de 1906, hubo cerca de 1.500 cuerpos que fueron lanzados acá en una fosa común. En este cementerio he encontrado solamente una tumba que dice fallecido por cataclismo el 16 de agosto de 1906, una sola lápida acá y otra en el Cementerio 2. El resto de los fallecidos está en lo que era conocida como la Cruz de los Muertos y ahora es la Plaza del Recuerdo, que está en el Cerro Merced”.
En este punto, Danilo Quezada abre un tema que sirve de reflexión. “El vecino de Cerro Merced, sabe que ahí se sepultó gente. Pero muchos no saben ni tienen idea. Y otra cosa que ocurre después del terremoto de 1906, es que la gente se dio cuenta que Playa Ancha era un terreno que no cedía, lo que provoca el poblamiento principal, sobre todo el barrio de Gran Bretaña”.
Datos como aquel, que no están en la memoria de todos los porteños son los que, de acuerdo a Quezada le da sentido a continuar con los tours: “que las personas se vayan con la sensación de que aprendió algo más de su ciudad. Hay una parte de la población que gusta del tema esotérico, le gusta lo extraño, y por lo mismo se está trabajando en una nueva línea, un tour aparte, pero siempre explicando, nunca para hacerle creer a la gente algo que no existe. Para que la gente se vaya con una historia tremenda de su ciudad, que es súper importante”.
“Yo amo este cementerio. Cuando paso por alguna tumba, la leo. Se dice que una persona no está muerta hasta que la olvidas. Y lamentablemente aquí hay muchos que están en el olvido. Nuestra pega es eso: rescatar, destacar. Aquellos que quedaron ahí, que están en un rinconcito de este cementerio”. Por ejemplo, explica, está el incendio de calle Carrera en 1936, que es una tragedia desconocida para Valparaíso donde se quemó una cuadra completa en el centro, murieron más de 30 personas y muchos cuerpos no fueron reconocidos. Y acá en este cementerio hay una pequeña lápida que dice víctimas no identificadas del incendio de calle Carrera”.
“Todos los días aprendo algo nuevo. Todos los días. Aquí hay un patrimonio intangible, súper importante, que es el boca en boca. No falta el señor que tú conoces y te dice mira, allá está sepultada esta señora, por ejemplo, Petronila Riquelme. Que es la hija no reconocida de Bernardo O’Higgins. A esa mujer prácticamente la obligan a casarse con un hombre de hacienda. Y este hombre se casó con ella por interés, creyendo que al ser hija de O’Higgins iba a tener toda la herencia. La abandonó y ella quedó en el abandono. Ella decide venirse a Chile, y venía a 8 kilómetros de llegar al puerto de Valparaíso en el vapor Perú. Sus hijos la estaban esperando. Y le dio un infarto y murió. Su nombre quedó en el olvido. Nadie la reconoció como la hija oficial de Bernardo O´Higgins”.
Alejandra Vivar, compañera de Danilo Quezada, puntualiza que “la principal fuente de datos históricos que poseen es el Registro Civil”. Por ejemplo, hay una leyenda de un niño que su ataúd aparecía afuera del mausoleo. “Y han venido muchos youtubers contando la historia, pero la cuentan pésimo. Y hemos tenido una enorme cantidad de discusiones por eso. ¿Por qué? Porque la transmiten mal. Acá están los registros, los antecedentes y siempre aclaramos, porque este es un recorrido histórico”.







