- Por primera vez, Viña del Mar logró unir a sus principales espacios culturales y patrimoniales en torno a una misma exposición.
- “Debemos trabajar una visión de ciudad que vuelca sus espacios públicos y patrimoniales a la cultura” es lo que plantea Christian Jander, galerista y director de la Corporación Cultural de Viña.

Esto no es azar. Requirió el esfuerzo de un año de trabajo en equipo liderado por el director de la Corporación Cultural de Viña del Mar, Christian Jander, el Coordinador de Cultura de la Ilustre Municipalidad de Viña del Mar, Giovanni Zamora y la curaduría de Justo Pastor Mellado, quienes compartieron una misma visión sobre la ciudad de Viña como un espacio público al servicio de la cultura.
Dejar la fragmentación
El objetivo principal fue que la ciudad tuviera una exposición de nivel internacional, de un artista premio Nacional de Arte, reconocido a nivel mundial. Llevar el arte a espacios colectivos, de manera que todos lo pudieran disfrutar y apreciar.
En ese sentido, se debió desarrollar un plan de mediación y de formación de públicos que ha permitido llevar a los alumnos de colegios y universidades, dirigentes de centros comunales e integrantes de juntas de vecinos, asociaciones de adulto mayor y otros interesados a presenciar la exposición en sus diferentes espacios, donde también se realizan charlas y conversatorios para ampliar el conocimiento acerca del artista Roberto Matta.
¿Experiencia nueva? “La experiencia nos demostró que cada institución cultural organiza su programación anual de forma independiente, sin establecer diálogo ni coordinación con otras entidades, desaprovechando la posibilidad de sumar esfuerzos en proyectos conjuntos. Lo mismo sucede en el ámbito galerístico, donde en ocasiones dos galerías inauguran exposiciones en la misma jornada sin considerar el impacto que esto genera en el público interesado en el arte. Esta situación puede dividir la atención de los visitantes y limitar la experiencia de quienes desean disfrutar de ambas muestras, afectando la circulación y la participación en el circuito artístico”, explica.
“El problema es que hoy existen muy pocos espacios para exponer. No hay una relación armónica entre la gran demanda de artistas por contar con una vitrina para exponer sus obras y los espacios de exhibición. Es por esto que las redes sociales se han convertido en la nueva plataforma de exhibición y comercialización de arte”, indica el galerista, quien además, enfatiza. “Es una situación compleja en un ambiente bien precario, la cultura en Chile es así; bastante informal donde la mayoría de los artistas dependen de un fondo concursable para poder exponer o visualizarse. En esta región tenemos varias universidades que brindan carreras artísticas, sin embargo la infraestructura de galerías en Viña del Mar no da ni para un 10% de lo que están generando los artistas consagrados y emergentes. Se debe contar con espacios de exposición y los medios para hacerlo, tiene que haber una cultura que le dé identidad a la región y en eso el empresariado está desvinculado. Tenemos una tarea por delante, comprometer a la empresa privada con el desarrollo cultural de la comuna”.
“Desde esta perspectiva, los espacios públicos pueden ser una ventana al arte o mejor dicho, pueden estar al servicio de la cultura de múltiples formas, intrincándose en el entramado de la ciudad y de la vida cotidiana de la comunidad. Quizás nos debiéramos plantear la alternativa de que Viña del Mar sea una galería en sí misma, donde no tengas que entrar a un espacio físico para ver arte, sino, que esté al alcance de la mano de todos y en cualquier lugar. Yo creo que es un poco la apuesta que debería tener Viña”, indica Jander.
Siguiendo con la misma idea, Christian Jander se cuestiona “no sé si se hemos perdido el sentido de pertenencia. Viña del Mar ha sido reconocida como una ciudad ¨culta¨, contamos con el Teatro Municipal recientemente inaugurado, un festival reconocido a nivel mundial, bienales de acuarela y otras expresiones, pero nos falta innovar, crear nuevos espacios y una nueva manera de entender el arte”.
De ahí que uno de los esfuerzos del coleccionista fuese que su galería Tarquinia, ubicada en el centro comercial Pinares en pleno Concón sea un espacio donde alguna expresión cultural tenga asilo, y así hoy integra esculturas y murales en el espacio urbano, entregando identidad al centro comercial.
“Nos hemos dado cuenta de que involucrar a la comunidad, otorga identidad y por lo tanto, compromiso y responsabilidad en el cuidado del patrimonio. Eso es lo que busco. Me parece una apuesta muy bonita. Un poco filántropo, un poco idealista si quieres llamarlo”, puntualiza.
Además, tenemos que formar un “ecosistema entre todos los espacios culturales, trabajando en forma coordinada para lograr una identidad. Creemos que el Palacio Vergara con el Palacio de Rioja son espacios distintos, pero pueden tener una identidad común. Hoy día tenemos un circuito cultural importante y sin potenciar en el plan de Viña del Mar compuesto por la Plaza de Viña del Mar, la Sala de la Corporación Cultural, el Palacio Vergara, el Museo Artequín, el Museo Fonk y próximamente el Palacio Carrasco restaurado, seis entidades culturales que debemos aprovechar.”
El profesional agrega que “nos interesa que Viña del Mar tenga una mirada macro y con identidad de nuestra cultura. Estamos contentos porque hoy la Corporación Cultural de Viña del Mar cuenta con Macarena Ruiz, nueva Gerente General que está comprometida con esta visión para un promisorio desarrollo cultural de la comuna”.
Sobre la exposición
Sin duda que fue un gran desafío montar una misma exhibición en cinco espacios distintos, pero con un mismo hilo conductor, gracias a la vasta experiencia de Justo Pastor Mellado quien logró que cada espacio sea coherente en sí mismo y se potencien en su totalidad. Con ello podemos “tener una visión bastante completa de la trayectoria del artista. Para esto fue necesario contar con los permisos de CREAIMAGEN, quién autorizó los derechos de autor para la realización de catálogos e imágenes publicitarias”, finaliza.
Esta muestra, es claramente un esfuerzo sin precedentes para la comuna y contó con obras proveniente de coleccionistas locales, donde Fundación Tarquinia posee la mayor colección a nivel mundial de la obra gráfica de Roberto Matta.











